La Ley de Reducción de la Inflación de la Administración Biden incluye incentivos para que los fabricantes de automóviles adquieran sus baterías en Estados Unidos. Con ello se pretende reducir la dependencia de China y disminuir los costes logísticos y de material. Como resultado, muchos fabricantes de automóviles y proveedores de baterías han anunciado planes para construir plantas de baterías, denominadas “gigafábricas”, en Estados Unidos. Estos planes incluyen la construcción de plantas separadas de FREYR y Hyundai en Georgia, la de Panasonic para Tesla en Kansas, la de Stellantis y Samsung SDI en Indiana, la de LG Energy Solution en Michigan y la de GM en Michigan. Se espera que estos proyectos traigan consigo un importante desarrollo económico y creación de empleo en la región. Según el Center for Automotive Research, los fabricantes de automóviles anunciaron planes para invertir unos $22.000 millones en plantas de baterías en EE.UU. en 2022.
La región sureste de Estados Unidos se está convirtiendo en un centro de producción de baterías y algunos la llaman el “cinturón de las baterías”. Estados y regiones compiten por atraer a los fabricantes de baterías con generosas exenciones fiscales y subvenciones. Se espera que esto cree más de 150.000 puestos de trabajo directos, según Atlas Public Policy. El traslado de la producción de baterías a Estados Unidos y Europa no sólo reduce la dependencia de China, sino que también ayuda con los costes logísticos y de material. Con todas estas inversiones, se espera que Estados Unidos desempeñe un papel fundamental en la producción de baterías y en la industria del vehículo eléctrico en un futuro próximo.